Hay una idea que se repite cuando una persona intenta explicar lo que se siente al salir de una crisis, y es poder por fin pensar, dormir, trabajar y volver a conectarse. En Chile, donde la ansiedad y la depresión siguen marcando a una parte relevante de la población, esa diferencia, la posibilidad de funcionar, es el punto donde un enfoque clínico y su debate público se tornan necesarios. En 2025, el Termómetro de Salud Mental Achs-UC reportó un 25,8% de personas con síntomas moderados o severos de ansiedad y un indicador de depresión cercano al 13% en su medición 2025.

En ese contexto, tres testimonios de pacientes tratados con psicoterapia asistida con ketamina/esketamina (KAP) en Mindeliq Institute, la primera clínica en Chile dedicada a este tratamiento, describen cambios que no se cuentan como milagros, sino como algo más concreto, cuyo resultado radica en reducir la angustia, recuperar claridad, disminuir el “ruido” mental y encontrar un grado de estabilización base mínima de estabilidad para permitir el trabajo terapéutico.

“Salir del agua”: alivio rápido que permite empezar a trabajar

Paula, 46 años, relató una historia de depresión cíclica desde la adolescencia y un episodio depresivo intenso durante el último invierno, con impacto familiar y laboral. “Estaba muy preocupada porque se me estaba yendo de las manos la situación rápidamente; de mi vida profesional y familiar. Entré en un estado de preocupación intenso. Necesitaba una respuesta rápida” contó.

Destacó que “me llamó mucho la atención que en tan poco periodo de tiempo pudiera ver resultados objetivos y observables en mi bienestar, o sea, no es mágico, se requiere un trabajo de por medio, pero sí me ayudó mucho a salir de ese estado de angustia en el que me sentía sumergida, que me impedía ver con claridad el día a día. Necesitaba salir del agua primero, para luego empezar a respirar de a poquito”.

Depresión resistente: cuando “probar y esperar” ya no alcanza

Miguel, 67 años, describió que “esta terapia significó un salto cualitativo en mi forma de estar en la vida. En concreto, había unas horas en el día en que era más fuerte para mí la desesperanza y la angustia, y esas horas se acabaron. Uno sigue su vida y uno es el que es, yo soy el que soy. Tampoco es una cosa eufórica. No. Pero la esperanza y la confianza en que hay cosas buenas por vivir cambió fundamentalmente”.

Este tipo de relato suele aparecer en un territorio clínico específico: el de la depresión resistente al tratamiento, donde los abordajes convencionales no han logrado una respuesta sostenida. En estos casos, los síntomas pueden mejorar transitoriamente y luego reaparecer, lo que indica que los enfoques habituales resultan, con frecuencia, insuficientes.

En esa misma línea, la evidencia regulatoria internacional reconoce un subgrupo de pacientes que requiere estrategias de “tercera línea”. En su etiqueta 2025, la FDA señala que esketamina está indicada para depresión resistente al tratamiento en adultos y que debe administrarse bajo supervisión en un entorno clínico.

Apagar el “ruido” interno

Felipe, otro de los pacientes tratados en Mindeliq Institute, explicó que “después de la primera sesión, tuve una sensación de calma profunda, como si por fin el ruido interior se apagara. No conocía este tipo de terapia, pero me explicaron todo con claridad y eso me dio confianza. Fue como mirar dentro de mí con una apertura que nunca había tenido”.

Confesó que había algo de incertidumbre al momento de hacer KAP porque “al principio no sabía nada”, pero luego pudo constatar los cambios que estaba experimentando. “Antes eres atacado constantemente por pequeños pensamientos que te distraen, pero que están ahí todo el día, y que hacen una especie de ruido en tu cabeza. Después de la terapia estás más enfocado, no está ese ruido, esas interrupciones. Ahí es como una sensación de calma, de estar enfocado, de tener un poco de paz”.

Por qué hoy importa la rapidez de los efectos

Uno de los puntos centrales de este conjunto de relatos no es solo la mejoría sino también el ritmo. En un país con listas de espera, sobrecarga y síntomas que interfieren en distintos ámbitos de la vida, un alivio rápido puede ser el punto que permita sostener el proceso terapéutico, en vez de abandonarlo. Miguel lo resumió con una comparación provocadora: “Lo que en terapia podría durar dos años aquí ocurrió en cuatro semanas”.

Por su parte, Paula destacó también este aspecto. “Logré salir rápidamente de estar debajo del agua. Antes (con otros tratamientos) me decían “tómate este medicamento, en seis meses más cuéntame cómo te va y ojalá puedas dormir en la noche”. Pero la rapidez del efecto de la KAP fue súper beneficiosa y me ayudó efectivamente a que no se me siguiera saliendo de control toda la vida”.

Ahí está el punto que abre el debate. Cuando los síntomas son persistentes, cuando los tratamientos habituales no alcanzan o demoran demasiado, la velocidad deja de ser un dato y se convierte en una necesidad. Y no para reemplazar el trabajo de fondo, sino para hacerlo posible. En ese sentido, la psicoterapia asistida en un marco clínico especializado como KAP (particularmente en cuadros complejos como la depresión resistente o ansiedad severa) aparece como una herramienta que, en ciertos casos, puede acortar la distancia entre sufrimiento y alivio inicial.

En un Chile con alta carga de ansiedad y depresión, estos testimonios no se leen como una promesa, sino como un dato clínico y socialmente relevante porque cuando el sufrimiento baja a tiempo, la vida cotidiana vuelve a ser habitable y el tratamiento de fondo se vuelve posible. La discusión, entonces, no es solo qué alternativas existen, sino para quiénes pueden marcar diferencia en cuadros complejos como la depresión resistente.

En palabras del psicólogo Nicolás Berasain, director clínico de Mindeliq Institute, lo que se observa en la experiencia clínica es que personas que llegan por motivos diversos “de manera muy transversal, dicen que se encuentran con nuevas posibilidades interiores”, algo que, según plantea, “no suele ocurrir con la farmacología tradicional”.

En los últimos años, el mundo de la salud mental ha sido testigo de avances significativos en el tratamiento de trastornos psicológicos severos y resistentes a las terapias convencionales. Uno de los desarrollos más prometedores es la psicoterapia asistida con ketamina, una innovación que ahora llega a Chile con la apertura de la primera clínica especializada en este enfoque terapéutico. Como profesional con una vasta trayectoria en psicología clínica, psicoanálisis y ciencia psicodélica, me complace compartir la evidencia y el potencial de este tratamiento revolucionario.

La ketamina, originalmente utilizada como anestésico, ha demostrado en estudios científicos su capacidad para aliviar rápidamente los síntomas de depresión resistente, ansiedad severa y trastorno de estrés postraumático (TEPT), especialmente en pacientes que no han respondido a otros tratamientos. Su mecanismo de acción, a través de la modulación del sistema glutamatérgico y la promoción de la plasticidad neuronal, permite generar nuevas conexiones cerebrales, facilitando un procesamiento emocional más flexible y resiliente.

A diferencia del uso aislado de psicofármacos, la terapia asistida con ketamina integra la sustancia dentro de un marco psicoterapéutico cuidadosamente diseñado. Bajo la supervisión de profesionales capacitados, los pacientes acceden a estados de conciencia expandidos que permiten una exploración profunda de sus experiencias emocionales y cognitivas. Este enfoque potencia la introspección, la resolución de traumas y la modificación de patrones de pensamiento disfuncionales.

Diversas investigaciones han confirmado que hasta el 70% de los pacientes con depresión resistente al tratamiento experimentan una mejoría significativa tras sesiones de terapia asistida con ketamina. Asimismo, estudios sobre TEPT y trastornos de ansiedad han evidenciado que este tratamiento no solo reduce la intensidad de los síntomas, sino que también mejora la calidad de vida y la funcionalidad de los pacientes.

La apertura de Mindeliq esta primera clínica representa una transformación en el abordaje de la salud mental en Chile. Nos encontramos ante una herramienta que, utilizada de manera responsable, estrictas medidas de seguridad médica y dentro de un marco terapéutico adecuado, puede marcar la diferencia en la vida de miles de personas que han luchado con trastornos severos sin encontrar una solución efectiva.